lunes, 21 de mayo de 2012

Marvel 1602. Otra realidad alternativa sin nada que contar


Edición original: Marvel 1602, Marvel (2003)

Edición española más reciente: Coleccionable Marvel Héroes 42. Marvel 1602, Panini Cómics (marzo de 2012)

Guión: Neil Gaiman

Dibujo: Andy Kubert

Color: Richard Isanove

Rotulación: Todd Klein

Portadas: Scott McKowen




[Advertencia: en el presente texto se revelan importantes detalles de la trama de este cómic]

Por fin he leído 1602. Asombrosamente, a pesar de la cantidad de ediciones que había tenido la obra en España hasta ahora, todavía no me había hecho con ella. Y esta vez lo he hecho porque venía en un económico pack junto al primer número del Coleccionable Ultimate. No sabría decir por qué la he rehuido durante tanto tiempo, en un principio, los nombres de Neil Gaiman y Andy Kubert deberían de servir de incentivo. Pero por alguna razón, había algo en ella que me llevaba a dejarla en las estanterías a favor de otros tebeos más interesantes. Me duele decir que mi instinto no iba desencaminado.


No es fácil jugar con realidades alternativas. Muchos lo han intentado y pocos han salido victoriosos. Caracterizar a unos personajes de sobra conocidos en otra época, conservando las características suficientes como para que sean reconocibles pero aportando las diferencias necesarias que justifiquen la nueva adaptación no es tarea baladí. Algunas veces se ha conseguido con el éxito suficiente como para vender cientos de tebeos como con el Universo Ultimate o la Era de Apocalipsis, pero otras, y me temo que aquí entra 1602, no ha resultado todo lo interesante que debiera. Ciertamente me sorprende que tuviera el éxito de ventas suficiente como para dar lugar a nada menos que tres secuelas. Aunque claro, los nombres de la portada tiran, y mucho.

La historia del cómic es sencilla. Estamos en 1602 y el mundo está cambiando, la meteorología se ha vuelto loca y aquellos con la suficiente sensibilidad como para percibirlo, auguran el fin del mundo. Mientras, Inglaterra sufre las convulsiones de las guerras políticas, la reina languidece, el rey Jaobo de Escocia conspira para hacerse con el trono, el rey Otto Von Muerte “El Hermoso” mueve fichas para lograr sus propios fines y cierto inquisidor con pasado judío y una familiar afinidad por el metal juega a varias bandas Dios sabe con qué fines. Entre todos ellos se mueven personajes familiares. Niccolo Furia, jefe de espías de la Casa Real, el Doctor Extraño, médico de la reina, Peter Parquagh ayudante de Furia y con una extraña filia por las arañas, Maese Murdock un vagabundo ciego y agente encubierto también de Furia, Rojahz, un misterioso indio rubio con fuerza sobrehumana, un anciano que esconde un gran secreto templario y algunos otros.

Al final resulta que, en un movimiento muy marvelita, el mal tiempo está siendo provocado por una alteración en el continuum temporal provocada por un “algo” que viajó del futuro al tiempo de la obra, y que esa alteración, como no podía ser de otra manera no solo es capaz de causar el fin del mundo sino el fin de todos los mundos en una onda destructiva que se extenderá por todos los universos existentes. Vamos como en La Era de Apocalipsis sin ir más lejos. No negaré que los primeros números de la serie no me convencieron demasiado, pero esta explicación, tantas veces vista y tan poco original que incluso requiere la presencia de Uatu el Vigilante para explicarla me terminó de poner en guardia. Aún así, la historia podría haber aumentado su valor con un final digno que diera algo de sentido a la obra o que, al menos, dejara al lector sorprendido en su sillón. Pero lamentablemente tampoco es el caso. El “algo” que viajó del futuro resulta ser el Capitán América de un futuro distópico que sin saber muy bien por qué es enviado al pasado donde se convierte en un indio de pocas palabras y se compromete a proteger a una niña con poderes metamórficos. Lo más sorprendente llega al final, cuando al Capi se le ofrece la oportunidad de volver a su tiempo salvando así no solo la propia realidad en la que está viviendo sino todas las realidades posibles, pero se niega (¡¿?!) y tiene que ser noqueado por Furia que así desaparece con él por el portal.

Pasando por encima la falta de originalidad y lo extravagantemente inconcebible de su resolución podríamos darle un mérito a la obra si lo que se supone que ha de hacer lo hiciera bien. En una historia de realidades alternativas, lo más interesante es ver cómo son las versiones alternativas de los héroes que conocemos, descubrir cómo se hubieran desarrollado si las circunstancias hubieran sido diferentes. En este sentido, no es que la caracterización de los personajes falle, sino que toda la situación con los personajes en ella es tan irreal y extraña que resulta del todo inconcebible. Al final en vez de creernos la historia y a los personajes, nos pasamos la obra pensando en que esos personajes no pertenecen a ese mundo, y que ese mundo no es como debería ser. 


A pesar de todo, y como era de esperar, Gaiman esparce algunas buenas ideas a lo largo del cómic, aunque dada su falta de desarrollo posterior, da que pensar si las dejó caer a idea o se le escaparon. Tal es el caso de la crisis de fe que asola al anciano portador del secreto templario (que no es otro que la vara que lo convertirá en Thor al ser golpeada contra el suelo) que, al haberse convertido en Thor y ser consciente de la existencia de otros dioses como el rubio asgardiano, se plantea la contradicción que eso supone hacia la religión católica y tiene miedo del poder destructivo que su mera existencia podría tener sobre ella. O la vergüenza que acarrean los Vigilantes al final de la historia al saberse rompedores de su juramento de no intervención que en cierto momento se encontró en confrontación con el fin de todo lo que existe. Hay más, pero como digo, parecen hechos de forma accidental, y hacen que uno se pregunte si el desarrollo de estos temas no hubiera dado para unos cómics mucho más interesantes que con el que nos encontramos.

En definitiva, el trabajo tanto de Gaiman como de Kubert no es malo (este último siguiendo la técnica de color sobre lápiz que tanto éxito le supuso con Lobezno: Origen poco tiempo antes), pero tampoco es lo esperado. Al final queda el poso de algo que podría haber sido mucho más grande y haber tenido mucha más repercusión en lugar de “otra realidad alternativa” sin nada interesante que contar.

4 comentarios:

Carlos Javier Eguren Hernández dijo...

Estoy de acuerdo, una buena premisa con una mala ejecución de Gaiman.

Un saludo =)

Doc Ender dijo...

Me alegro de coincidir. Realmente me esperaba mucho más. Una decepción la verdad.

Lanzadera dijo...

Estoy de acuerdo, y lo que más me sorprendio fue que el Capitán América se negara a salvar al mundo. Sin duda es un comic que solo merece la pena si lo compras en el pack con el Ultimate. Sino es totalmente innecesario. Aquí os dejo mi blog donde podréis encontrar artículos sobre cada tomo de la colección Ultimate y otros¡¡
http://ladiscotecadelfriki.blogspot.com.es/

Anónimo dijo...

Me ha parecido muy simplón y con escenas que no son lógicas. Lo peor de todo son los diálogos mal traducidos donde a la frase le faltan palabras o es gramaticalmente incorrecta. Un ejemplo: ¿qué os pasado en el brazo, Extraño?
Y vi varias así. No se, no comprendo que pase eso