domingo, 28 de agosto de 2011

Where The Hell Am I: Poniéndole la guinda a mi comic de equipo

El guionista Jason Aaron (Wolverine, PunisherMAX, Scalped) nos sigue ofreciendo pequeñas lecciones sobre la escritura de cómics. Esta vez, sobre la escritura de un cómic de equipo.

Teniendo próxima la fecha de salida de su nueva serie mutante (de la que si no sabéis nada, recomiendo que no sigáis leyendo), Aaron nos explica cuáles son las dificultades en escribir a un grupo de superhéroes a la vez que nos da pequeñas pistas sobre lo que podremos ver en la serie. La publicación original está aquí, y la traducción a continuación.

“Con todo el respeto debido a Chris Claremont, (…), debo decir que como sureño de nacimiento, siempre encontré el acento falsamente-sureño de Pícara bastante molesto.”

“Wolverine & the X-Men”, que sale en Octubre, será mi primer intento de escribir un cómic de equipo. Hay algo que siempre había asumido pero que solo ahora puedo confirmar: escribir un cómic de equipo es mucho más desafiante que escribir un cómic de un personaje en solitario. Y se trata de un desafío que aun estoy tratando de averiguar como superar. Este es mi informe de batalla.

He escrito cómics con múltiples personajes anteriormente. “Astonishing Spider-Man & Wolverine” fue un cómic bastante grande y loco, y de hecho bastante cercano en el tono a lo que quiero hacer en la nueva serie de “X-Men.” Pero era un cómic de team-up, que se centraba solo en un par de personajes, no un auténtico cómic de equipo. Siempre he manejado un amplio reparto en “Scalped”. En el transcurso de más de 50 números diría que “Scalped” ha desarrollado un reparto principal de al menos 13 personajes diferentes. Pero rara vez he tenido que escribir una escena que tuviera a más de tres de ellos en escena al mismo tiempo. En “Wolverine & the X-Men,” estoy escribiendo de forma rutinaria escenas que involucran a seis o siete personajes juntos en la misma página.

Lo más cerca que he llegado anteriormente de hacer un cómic de equipo es probablemente la miniserie actualmente en desarrollo “X-Men: Schism,” que es con certeza la cosa más grande que he hecho en términos de escala, protagonizada por docenas de personajes diferentes con diálogo. Pero al final del día todavía es en cierta manera una historia sobre dos tipos: Cíclope y Lobezno.

De modo que “Wolverine & the X-Men” es sin ninguna duda mi primer cómic de equipo y estoy aprendiendo sobre la marcha lo que todo esto implica. El reparto principal de la serie se eleva por lo menos a 14 y eso solo incluyendo a los humanos que hablan (espera, ¿qué?). Aunque el cómic estará de hecho un poco más centrado que eso, por razones que no puedo revelar todavía. Simplemente digamos que incluso dentro de este equipo, habrá un par de grupos más pequeños de personajes. De modo que, probablemente no tendré que escribir una escena con todos los 14 personajes juntos en la página (lo cual el dibujante de la serie Chris Bachallo se alegrará sin duda de oír). Aun así, es mucho para manejar en un solo cómic, sobre todo comparado con mi trabajo en series como “Lobezno” o “PunisherMAX,” en las que estoy escribiendo sobre un tipo en sus propias aventuras, y un tipo que por si fuera poco no habla mucho.

La primera preocupación es manejar todos los diversos elementos del argumento. Quieres que todos los personajes tengan sus propias historias, sus propios momentos, pero también quieres que se entrecrucen. Eso es más un desafío práctico, de esbozar por adelantado, aunque es uno que solo se va haciendo más complicado conforme pasa el tiempo. El primer gran reto que se me ha presentado ha sido definir a 14 personajes diferentes. Añadirle sustancia a sus huesos, por decirlo de alguna manera. Hacerlos sólidos más allá de simplemente un traje o un poder propio. Crear para cada uno de ellos una perspectiva y una voz original que sea claramente distinguible de cualquier otra.

En un buen cómic de equipo, puedes reconocer a los personajes solo por el diálogo. Si alguien te lee algo de un número de los “X-Men” de Claremont y Byrne o de la “JLA” de Grant Morrison o del “Uncanny X-Force” de Rick Remender, sabrías qué personaje está hablando sin necesidad de verlo. Porque los personajes están cuidadosamente definidos y son únicos los unos de los otros, sus voces son fácilmente discernibles.

Ahora compara eso con un cómic de equipo mal escrito. No daré nombres, pero estoy seguro de que puedes encontrar alguno. Los personajes tienden a confundirse entre sí. Todos hablan con la misma voz. Aunque algunas veces luchen por ciertas cosas, sus perspectivas no son siempre discernibles. No tienen suficiente substancia para mantenerse separados. Están creados de plumas, no de cemento.

Así que eso es en lo que he estado trabajando. Dando cuerpo a mi reparto de personajes y dándoles voces únicas. Y cuando digo voces únicas, no me refiero solo a un dialecto o dicción extravagante. Con todo el respeto debido a Chris Claremont, sin quién los X-Men obviamente no serían los X-Men que conocemos, debo decir que como sureño de nacimiento, siempre encontré el acento falsamente-sureño de Pícara bastante molesto y como escritor, he evitado usarlo cuando la he escrito. Aunque dar a un personaje una forma específica de hablar puede de hecho ayudarlo a sostenerse, eso obviamente no debería de ser la única cosa que lo diferencie de los personajes de su alrededor. Si es así, es solo una muleta. Es una distinción vacía. Gracias a Claremont, Pícara es un gran personaje y puede tener una voz distintiva incluso cuando no la oyes decir “ah” en lugar de “I” y llamar a todo el mundo “sugah” en todo momento. Se trata definitivamente de lo que el personaje dice, no de cómo lo dice.

Tampoco quieres que la voz de un personaje sea una nota única. No quieres que un personaje sea simplemente “el tipo que siempre disiente de todos” o “el chico que siempre está taciturno” o “la mujer que simplemente no quiere parecerse a esa otra mujer.” Quieres que esos personajes tengan una perspectiva específica, pero eso no significa que deban estar siempre atascados en una emoción o en una actitud. Tienen que ser más ricos que eso, con más matices. Y digo esto no como alguien que sermonea desde las alturas, sino como un escritor que está luchando con este desafío mientras hablamos. Si tengo éxito o no, obviamente aun está por ver, pero esto es lo que me estoy esforzando por hacer.

Deberías saber siempre más sobre tus personajes de lo que es discernible inicialmente en la página. Ha de haber más en ellos que su aparición inicial, que lo que los personajes mismos nos están diciendo la primera vez que los conocemos. Solo como regla práctica general cuando escribas un diálogo, recuerda, nadie dice nunca en voz alta exactamente todo lo que pasa por su cabeza en cada momento del día. Puedes tener quizás un personaje en un cómic que siempre diga exactamente lo que tenga en mente. Eso podría ser lo suyo, pero incluso eso se hará viejo. Si todos tus personajes son como ese, entonces te diría que tienes un problema.

El buen diálogo a menudo habla sobre cosas. El buen diálogo insinúa lo que queda sin decir. El buen diálogo ofrece piezas con las que tú, el lector, debes juntar el puzzle de quién es un personaje, diciéndote exactamente lo que quieres saber. ¿Cuándo has conocido a alguien en la vida real y has aprendido todo lo que necesitabas saber sobre él en tu primer encuentro? En mi caso diría que nunca. Lo mismo se mantiene para la escritura. Un personaje no debería simplemente aparecer de la nada y pasar a contarte exactamente quién es y porqué deberías preocuparte por él y todo lo demás que el escritor quiere que sepas. Los buenos personajes han de crecer y desvelarse con el tiempo. Averiguas quienes son basándote en las cosas que dicen aquí y ahí, en toques específicos, en sus acciones. Nos muestran quienes son, poco a poco. No paran la historia para quedarse en un sitio y contárnoslo todo a quemarropa.

Con “Wolverine & the X-Men,” estoy trabajando para hacer a mi reparto más excéntrico e intrigante, protagonizado por personajes de varias épocas de la historia de los X-Men, comenzando con los primeros días de Lee y Kirby, a través de la era Claremont y la legendaria etapa de Morrison, a la encarnación más reciente de Fraction/Gillen. También hay unos pocos personajes nuevos añadidos a la mezcla. De modo que, estoy trabajando por aportar voces no solo de los viejos personajes favoritos, sino también de nuevos que estoy creando desde cero. No estoy seguro de qué es más desafiante. Con los nuevos personajes, obviamente tengo que definir su historia y trasfondo por mí mismo. Con un personaje que fue creado hace 50 años, el trasfondo ha sido definido y redefinido por incontables escritores diferentes. Meramente estoy tratando de reducir las cosas o examinándolo todo para encontrar un gancho con lo que poder relacionarlo. Hasta el momento he escrito números para dos arcos diferentes con todos estos personajes, así que el trabajo continúa. Y se acerca octubre, espero que juzgues el resultado por ti mismo.

Y entonces, ya no seré virgen en la escritura de cómics de equipo.

Ahora si tan solo pudiera contarte sobre lo que he escrito en el número de esta semana, es algo que proporciona toda una nueva serie de desafíos.

Más sobre eso en el futuro, quizás.

Como siempre, gracias por leerme.

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