viernes, 4 de febrero de 2011

Batman #663 'El payaso a medianoche'

Batman en prosa, por Grant Morrison.


Edición original: Batman #663 USA, DC Comics (abril de 2007)
Edición española más reciente: Batman e Hijo; Planeta DeAgostini Comics (enero de 2011)
Guión: Grant Morrison
Dibujo: John Van Fleet
Tinta: John Van Fleet
Color: John Van Fleet
Portada: Andy Kubert

Cuando Grant Morrison se hizo con el control de Batman hace ya casi cinco años dejó claro que su intención era reinventar la continuidad del personaje. Morrison pretendía pasar por alto todo lo que estaba establecido sobre lo que había o no había ocurrido en la historia del personaje y crear su propia continuidad a base de juntar elementos desperdigados por millones de páginas publicadas a lo largo de los años. Su intención, pues, era reinventar, o mejor dicho reinterpretar, la historia del cruzado enmascarado y a sus principales personajes, intención de la que dejo buena muestra en el primer arco del que se hizo cargo. En él, nos presentaba a Damian, el hijo de Batman concebido en una historia que hasta entonces había tenido la etiqueta de “fuera de continuidad”, y nos mostraba también la primera de esas reinterpretaciones de personajes encarnada en la forma de un ejercito de Manbats ninjas. El primer número del arco (Batman #655, septiembre de 2006) comenzaba con un breve enfrentamiento entre el Joker y un Batman que le descerrajaba una bala en la cara, más tarde sabríamos que ese Batman era un policía disfrazado, pero para entonces la historia ya había comenzado y nos olvidaríamos pronto de ese pequeño enfrentamiento inicial. Morrison como narrador experimentado que es, es capaz de dotar a una misma escena de varios significados, de modo que esta secuencia de 7 páginas funciona como perfecto prologo del arco que ahí comienza -la familiaridad del enfrentamiento Batman-Joker ejerce de punto de anclaje sobre el que los lectores pueden sentirse seguros antes de adentrarse en situaciones menos esperadas-, y sirve a su vez de prologo para la historia que llegará ocho números después. Una historia del todo extraordinaria que dará una vuelta de tuerca a la visión que el guionista tiene del payaso asesino.


Rosas rojas y negras, novias deformes, un guardia de seguridad fan de los Ramones, escupitajos letales, bienvenidos al mundo de Grant Morrison. Antes de continuar conviene dejar clara la peculiaridad del número que nos ocupa. Batman #663 (abril de 2007) está escrito en prosa, los efectivos dibujos infográficos de John Van Fleet son tan solo un acompañamiento que ilustra algunos de los pasajes presentes en el texto que copa las 22 páginas del comic. Quien haya tenido la oportunidad de leer el guión original que Grant Morrison escribió para Arkham Asylum (1989) –disponible en la edición Absolute de Planeta- conocerá la particular forma de escribir del guionista escocés. La tremenda cantidad de conocimientos, y la elaboración a la que el Morrison somete a sus guiones quedo diluida en la obra final pero se aprecia claramente en el guión. Esta vez, el escritor da rienda suelta a su verborréica imaginación y la presenta en todo su esplendor durante las 22 páginas que dura el comic. Y es una autentica delicia, eso sí, para los amantes de Morrison.

Morrison que siempre se ha sentido cómodo tratando con personajes de psique perturbada, presenta aquí a un Joker que es una mezcla de camaleón e insecto. Según este planteamiento, el asesino cambia cada cierto tiempo, se reinventa, muta para convertirse en una versión mejorada de sí mismo, mejorada eso sí, según su propia y retorcida escala de valores. Se convierte así en un criminal nuevo con fuerzas renovadas para propagar el caos allá donde vaya. Esta reconversión psicológica se apoya en una muda de piel casi literal, pues todo ocurre tras la operación de cirugía facial a la que se ve sometido el Joker provocada por el disparo a quemarropa ocurrido en el número antes mencionado. Así, tras quitarse las vendas de forma ritualizada –algo muy del gusto del guionista- el ser que surge es un nuevo Joker, no muy distinto del anterior en sus ramalazos histriónico-violentos pero a la vez completamente nuevo. Mientras, en Gotham, Batman investiga la ola de crímenes perpetrada por Harley Quinn en su intento por complacer a un Joker a quién considera el amor de su vida.

Como suele ser habitual, el Joker juega con el resto de personajes manteniéndolos en el camino equivocado durante toda la historia. Del mismo modo, Morrison juega al despiste con el lector, no descubriendo las verdaderas intenciones del psicópata hasta el desenlace de la historia, y aquí hay que destacar la palabra “despiste”, que no “engaño”, pues las piezas están colocadas sobre el tablero desde las primeras páginas, listas para que un lector avezado las junte de la forma adecuada. El final es de sobras conocido -Batman encerrando por enésima vez al Joker en Arkham-, pero el camino que nos lleva hasta él es algo hasta ahora inexplorado.


El comic está estructurado en capítulos con un cierto nivel de independencia entre ellos, a modo de novela convencional, lo que da la libertad a Morrison de plasmar en 22 páginas lo que de otro modo podría haber ocupado un arco completo de la serie. El guionista adapta su barroca y aparentemente caótica escritura al relato que está narrando, un relato que se desvía en cierta manera del camino que el propio guionista viene trazando en su etapa en la serie. Este “El payaso a medianoche” (The Joker at midnight) acaba siendo en definitiva, mas afín a Arkham Asylum que a los números que lo enmarcan dentro de su propia serie regular. Esto lo convierte en un número especial, tanto por su original forma como por su perturbador contenido, un número que merece la pena leer varias veces para disfrutar de las letras del escocés, eso sí claro, si es que te gusta.

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