martes, 18 de octubre de 2011

Joe el Bárbaro. La imaginación de un niño diabético

Edición original: Joe the barbarian 1-8 USA, DC Comics (2010)

Edición española: Joe el bárbaro, Planeta DeAgostini Comics (octubre de 2011)

Guión: Grant Morrison

Dibujo: Sean Murphy

Color: Dave Stewart

Portada: Sean Murphy

--Aviso: Esta reseña contiene spoilers sobre la historia contenida en este tomo-- 


El guionista escocés Grant Morrison vuelve a la carga con otra de sus pequeñas obras “independientes.” Con independiente no me refiero a que se encuentre fuera del mercado principal del cómic –es una obra de Vertigo-, sino a que se trata de una historia original protagonizada por personajes nuevos y sin visos de continuidad, lejos del trabajo al que nos tiene acostumbrados el autor últimamente en Batman o la nueva Action Comics (aunque sí podamos ver ciertas “versiones” de los grandes héroes de DC).


Joe el Bárbaro trata sobre un adolescente diabético que, en pleno ataque de hipoglucemia sufre unas fuertes alucinaciones sobre otro mundo poblado por seres fantásticos que lo consideran un enviado profetizado que los salvará del mal. La obra (me resisto a llamarlo cómic cuando incluso en los créditos el propio Morrison se autodenomina guionista / creador) se asienta cómodamente entre grandes clásicos de temática similar como La Historia Interminable o Alicia en el País de las Maravillas con las que tiene amplios elementos en común e, incluso, podríamos decir que explora ciertas influencias no muy escondidas de El Señor de los Anillos.

A pesar de que el tema, por tanto, no es realmente original, Morrison nos deleita con una buena dosis de su desbordante imaginación adornada por el trazo, en ocasiones algo descuidado, de Sean Murphy, quien en ciertas ocasiones ilustra unas páginas espectaculares por lo evocativas y emocionales que resultan. Como es de esperar, la historia del mundo imaginario que Joe tiene que salvar es tan solo el vehículo para contarnos la vida de un adolescente marginado, algo alejado de su madre y con un padre muerto al que se culpa de los problemas familiares, las metáforas más o menos escondidas pueblan la historia, pero aun así, queda la impresión de que se podría haber hecho más hincapié en ese aspecto (los problemas de la madre para mantener la propiedad de la casa, que en cierto momento de la historia están a punto de perder, y la influencia que esto tiene en la mente de Joe apenas pasan de una página).

Lo que sí es necesario destacar es el trabajo llevado a cabo por ambos creadores para mostrar cómo el mundo imaginario y el mundo real se solapan y suceden a la vez. Mientras Joe se mueve por el mundo fantástico vemos como va avanzando por su propia casa. Uno de los objetivos de la aventura, que es llegar al castillo de la reina, en la realidad se convierte en el viaje hasta la cocina, en la que Joe podrá encontrar un refresco que vuelva a la normalidad sus niveles de glucosa; el agua proveniente del grifo del baño que Joe se ha dejado abierto, en el mundo de fantasía deviene en un simbólico río que cruza el escenario en todo momento; la lucha por restablecer la luz se convierte en el leit motiv de ambas historias aunque en una de forma figurada y en otra de forma literal. Esta doble visión de la historia que se va contando de forma simultanea está perfectamente entrelazada, gracias principalmente al trabajo de Murphy en este aspecto, quién dibuja de forma diferente y diferenciable ambos mundos y ambas situaciones.

En definitiva Joe el Bárbaro resulta un cómic fresco, entretenido y de lo más sorprendente, que se presenta tan digno o más que el trabajo de Morrison con los grandes superhéroes. Eso sí, se echa de menos algo más de profundidad en la reflexión y, en lo que se refiere a la edición española, algún artículo de apoyo o alguna página de guión a modo de extra, cosa que en el caso de Morrison siempre resulta interesante.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

No entiendo porquè te resistes a llamarlo 'còmic'... es eso lo que es, no?

Doc Ender dijo...

Por supuesto que es un cómic, no lo niego. A lo que me refiero es a que ultimamente sobre todo, ciertos guionistas de cómic pretenden ofrecer una imagen de creador o artista más que de guionista, como si esto último fuera algo menor, opinión que no comparto.

En este caso en concreto, el propio Morrison firma como creador además de cómo guionista, cosa que no es muy habitual. Mi reticencia a llamarlo cómic era solo un comentario sobre este hecho. En ningún momento he dejado de considerarlo como tal.

Un saludo.

Carlos Javier Eguren Hernández dijo...

Buena reseña, Doc Ender.

Me has convencido para darle una oportunidad. Espero que sea LA OBRA, la que me haga admirar realmente a Morrison que, aunque me gusta, su "Animal Man" y demás no terminan de apasionarme. A ver si algún día sacan en tomos absolute su "Doom Patrol" y puedo seguir conociendo al bueno de Morrison.

Un saludo y enhorabuena por la reseña.

Doc Ender dijo...

Bienvenido Carlos.

No creas que es la mejor obra de Morrison ni mucho menos, pero rebosa imaginación y frescura y resulta una lectura de lo más interesante.

Espero leer tu opinión por aquí cuando la leas.

Por cierto, no sé si la habrás visto, pero hace unos meses publiqué por aquí la traducción de una entrevista a Morrison que quizá te interese:

http://quienvigilaaldrender.blogspot.com/2011/07/supergods-entrevista-grant-morrison.html

Un saludo.

Mekimista dijo...

Llevo 2 numeros y me esta aburriendo, un poco predecible para un autor de tanto renombre