lunes, 10 de abril de 2017

Tales From The Darkside, Joe Hill, Gabriel Rodríguez y Mario Benedetto

Para entender el origen de Tales From The Darkside, el cómic firmado por Joe Hill, Mario Benedetto y Gabriel Rodríguez, tenemos que remontarnos a 1983 cuando se emitió el primer episodio de la serie de televisión homónima. Esta era una serie antológica de terror producida por George A. Romero que se emitió en Estados Unidos en la década de los 80 y que surgió en parte gracias al éxito de algunas películas de terror que el realizador había estrenado recientemente, como la popular Creepshow.  Una de las personas que participó en la serie (acompañado por maestros como Clive Barker, Tom Savini o Fritz Weaver) fue Stephen King quien ya había colaborado con Romero escribiendo Creepshow y que aquí colaboró en dos episodios. Independientemente de que solo escribiese estos dos capítulos, las historias que aquí se contaban y el tono de la serie formaban parte de una conceptualización del terror de la que King era uno de los máximos exponentes en aquel momento. Esta herencia fue poco a poco anidando en la mente del más dotado de los hijos de King, Joe Hill.

Joe Hill quien muchos piensan que fue escritor de novelas antes que de cómics (no lo es, él mismo ha reconocido en más de una ocasión que llevaba escribiendo cómic mucho antes de publicar su primera novela) se ha convertido por derecho propio en el heredero físico y espiritual de Stephen King. Leer alguna de sus novelas es casi como leer a un primerizo King y hablando en público es la viva imagen de su padre. Igual que a él, a Hill lo que le gusta es contar historias y no le hace ascos a nada, ya sean cómics, novelas, relatos o series de televisión. Fue precisamente la propuesta de una serie de televisión la que dio origen al cómic que nos ocupa. En 2013, CBS Television Studios contrató a Hill para llevar a cabo un reboot de Tales From The Darkside para la cadena The CW. Hill sería el director creativo y escribiría o participaría en la creación de los guiones. De hecho llegó a escribir los tres primeros, uno de los cuales fue filmado como piloto en 2015. Lamentablemente, como tantas veces ocurre en el mundo de la televisión, el piloto no llegó a convencer a los responsables del estudio y la serie fue cancelada, dejando aparentemente la antología de terror de Hill en el cajón de los proyectos inacabados de forma indefinida. 

Con unos referentes como los que traía la serie y el autor, no tardó en salir la noticia de que IDW se iba a encargar de llevar los tres guiones ya escritos para la serie al formato cómic y, teniendo ya a Joe Hill, no pudieron resistir la tentación de emparejarlo de nuevo con Gabriel Rodríguez junto a quien había firmado esa obra maestra de terror que se llama Locke & Key para realizar un primer arco, con la esperanza de continuar la serie si este tenía éxito. Lo que finalmente fue publicado a finales de 2016 y que ahora llega a España de la mano de Panini es este primer arco de 4 números tras el que vendría un segundo tomo ilustrado con los guiones originales escritos por Hill para la serie de televisión y que Panini publicará durante el mes de abril.

Antes de continuar hay que aclarar una cosa. Aunque en la portada del cómic aparezcan los nombres de Joe Hill y Gabriel Rodríguez, y aunque en multitud de reseñas aparezcan los mismos nombres como autores únicos, hay que dejar claro que el cómic no está escrito por Joe Hill. Este se ocupa únicamente de los argumentos, que son adaptados al cómic por Michael Benedetto, a la sazón editor de la serie. Esto básicamente significa que la labor de Hill en este cómic fue pasarle los guiones para televisión a Benedetto y dejar que este hiciera el resto. El propio Benedetto lo expresaba así en una entrevista concedida para la web Slackjaw Punks :

 “(…) coger uno de los teleplays de Joe y estrujarlo hasta convertirlo en un solo número (o dos) que tenga sentido por sí mismo.” Y continúa, “Él (Joe Hill) revisó los borradores antes de que yo empezara a escribir cada número, pero después del primer número, pareció bastante dispuesto a darme luz verde a cualquier giro o cambio que yo pensara que podría funcionar mejor en el cómic

Esto, independientemente de lo que opinemos de la obvia maniobra comercial de IDW al vender la serie como un cómic de Joe Hill sin serlo, naturalmente se nota. Cualquier lector que haya disfrutado de Locke & Key y ahora lea Tales From The Darkside reconocerá el espíritu de Joe Hill en el fondo pero no en la forma. El Hill de Locke & Key es mucho más  sutil, no necesita expresar la acción en los diálogos para hacer avanzar la historia y estructura las escenas de una forma perfecta en las que nada sobra o falta. En las historias de Hill el terror no viene de fuera sino de dentro. Cuesta diferenciar en ocasiones si lo más aterrador es lo que al personaje le sucede o lo que tiene lugar en el interior de su mente. Esto, que en Locke & Key quedaba claro y, en muchas ocasiones incluso explícito de una forma magistral –recuerden la llave que abre la cabeza de las personas permitiendo sustraer de la misma los terrores que en ella habitan- aquí queda algo disuelto no sabemos si por la labor de un segundo guionista o por la propia naturaleza de refrito del producto. Sin embargo todo queda maravillosamente equilibrado con el excelente trabajo de Gabriel Rodríguez, capaz de mostrar el terror absoluto con un dibujo aparentemente inocente que no hace sino aumentar el impacto por el contraste. Rodríguez utiliza un diseño y una narrativa conservadora sin demasiados alardes visuales, pero lo compensa con un extraño disfrute por lo raro. Convierte escenas completamente normales en algo insólito con unas pocas variaciones y da al cómic el ambiente de misterio y miedo por lo desconocido que necesita. En todo momento el lector sabe que algo extraño ocurre ante sus ojos aunque muchas veces no es capaz de distinguir qué.

Tales From The Darkside tiene un inevitable aspecto de producto inacabado, no solo por ser la adaptación de algo que nunca llegó, sino también por la extraña decisión de no reescribir los argumentos para formar un todo autocontenido. Estos cuatro números siembran la semilla de lo que imaginamos posteriormente veríamos desarrollado en la serie y lo deja ahí, quedando la historia inconclusa y sin promesa de continuidad. IDW, como ha hecho en otras ocasiones, lanza el cómic al mercado y, dependiendo de la recepción del público, decidirá si publica una continuación o no. No solo queda la incógnita de la continuación, sino de si, de haberla mantendrá la firma de Joe Hill o, ante la inexistencia de más guiones escritos para televisión, será dejada en manos de terceros el devenir de la serie. Este segundo caso quizá sea la razón por la que el proyecto parece estancado. El mundo extraño y fantástico de Joe Hill es con toda seguridad una de las grandes bazas de esta serie y, sin él, probablemente sea mejor dejar Tales From The Darkside en una anécdota, en una breve recuperación de algo que no debió ser, un guiño para fans, unas historias extrañas sin fin que alimenten la imaginación del lector. 

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